martes, 25 de marzo de 2014

Por qué nos gustan los trios.




¿Con quién duermes?, -pregunta la profesora a mi hija. Con papá y mamá, -responde ella. 
Acto seguido, la profesora me mira y yo, con mi mejor sonrisa le digo: Sí, nosotros “colechamos” *.


   -¿Qué hacen qué?- (dice la profesora con cara de “póker”), dormimos juntos porque nos gusta , respondo. Agradezco a la profesora que sólo se limitara a comentar que quizás dormíamos incomodos porque mi hija es ya “grande” y no hiciera juicios de valor sobre como teníamos que dormir, porque creo y defiendo que es parte de nuestra más estricta intimidad. 

   La hora de dormir es nuestro particular rito familiar, por las noches leemos cuentos, jugamos a las sombras chinas, nos escondemos entre las mantas o improvisamos historietas que siempre tienen como protagonista a una niña llamada Amal. Nos gustan los tríos…dormimos los tres juntos y revueltos. Todo comenzó por el placer, instinto, practicidad y sentido común (aunque debo reconocer que durante el embarazo me oponía a esa idea, aferrándome a mi falsa independencia).

   Decidimos despertar juntos porque somos mamíferos y las crías de nuestra especie nunca duermen solas, porque durante la noche se alcanzan los niveles más altos de prolactina, (hormona que favorece la lactancia), porque reduce la muerte por Síndrome de Muerte Súbita (SMS), porque fortalece los vínculos de apego y seguridad con nuestra hija, porque mi esposo y yo también dormimos con nuestros padres, porque descansamos fantásticamente (no hay que levantarse de la cama para nada) y porque despertar con sus pequeños brazos alrededor de mi cuello mejora cualquier mañana.

   Pero también tenemos nuestras normas en el compartir lecho…sólo hay sitio para tres, en nuestra cama no hay lugar para las críticas de l@s amig@s “super modernos” (y que no hay tenido hij@s) que se preocupan por mi intimidad marital, la familia que cree que ya mi hija esta “crecidita” y sobre todo no hay sitio para el Doctor Estivill, renombrado “profesional” que aborrece nuestras costumbres y que ya pueden buscar en Google, porque en mi columna tampoco tiene sitio.

   Igual que los buenos sueños, esto también tendrá fin y nuestra cachorra más temprano que tarde querrá la independencia, que yo también tanto buscaba, le molestaremos e ira a dormir a su cama…esa, que está vacía hace 28 meses.

*Colecho: Término derivado del inglés “co-sleeping”, en castellano se traduce como compartir cama.

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